Asegúrate de que tus finanzas siguen en buen estado. Comprueba de nuevo tu crédito y tu ratio deuda-ingresos, haz los ajustes necesarios y recuerda no tomar ninguna decisión financiera importante, como solicitar un préstamo para comprar un coche o adquirir electrodomésticos caros.
Cuando empezaste este proceso, probablemente tenías una idea de las condiciones que buscabas en un nuevo préstamo: cuotas más bajas, por ejemplo, o pasar de una hipoteca a 30 años a una a 15 años. Ahora que ha pasado algo de tiempo, es posible que tus prioridades hayan cambiado o que estés dispuesto a flexibilizar ciertos requisitos que tenías antes. Reevalúa tu situación y tus deseos antes de volver a iniciar el proceso de refinanciación.
Analiza con honestidad y espíritu crítico por qué se estancó tu proceso de refinanciación. ¿Qué puedes hacer para aumentar tus posibilidades de conseguir un préstamo mejor esta vez? Consulta a tu agente hipotecario para que te dé ideas sobre cómo obtener financiación en las condiciones más favorables.
En comparación con la compra de tu primera vivienda, la refinanciación debería ser pan comido: sabemos que podrás conseguir un préstamo excelente cuando estés listo para volver a la carga. Habla con tu agente hipotecario sobre los próximos pasos para que podáis completar juntos el proceso de refinanciación.