Aunque el «requisito» del 20 % de entrada no es más que un mito, lo cierto es que una entrada mayor mantiene bajas las cuotas mensuales de la hipoteca y también podría ayudarte a ganar la puja por una vivienda situada en un mercado inmobiliario muy competitivo. Otra ventaja es que realizar una entrada elevada es la forma de evitar el pago del seguro hipotecario privado (PMI). Este pago del PMI se elimina para todos los propietarios que hayan abonado al menos el 20 % del valor de la vivienda.
La ubicación que elijas para vivir puede tener un enorme impacto en tu bolsillo. En las grandes ciudades donde el suelo es escaso, como Manhattan o San Francisco, una vivienda puede revalorizarse muy rápidamente y generar riqueza a largo plazo. Por otro lado, normalmente, las viviendas en las zonas suburbanas ofrecen más metros cuadrados por tu inversión. Investiga bien los barrios en los que estás pensando comprar para asegurarte de que su valoración a corto y largo plazo se ajusta a tus objetivos como propietario.
El estilo de vida urbano tiene sus ventajas, como empleos atractivos, eventos, lugares de interés y estilos de vida. Sin embargo, es posible que tengas que ajustar tus criterios de asequibilidad para poder vivir en una metrópolis. Quizá tengas que esperar más tiempo para comprar, conformarte con una vivienda más pequeña o incluso vivir con compañeros de piso (algo mucho más habitual hoy en día de lo que crees), pero aún así hay formas de hacer realidad tu sueño de ser propietario si estás dispuesto a hacer algunos sacrificios iniciales.
Ya sea porque vas a tener hijos, por un traslado laboral, por nuevas mejoras, por cambios en tu estilo de vida o quizá porque tu vecino de al lado te está sacando de quicio, busca siempre tu primera vivienda sabiendo que no será tu hogar para siempre. No olvides que siempre puedes hacer reformas para ampliar la vivienda y, a menos que haya un problema estructural grave o que el techo se esté hundiendo, decide con qué imperfecciones estás dispuesto a convivir.
Mucha gente ha llegado a creer que una vivienda más grande es sinónimo de éxito. Sin embargo, muchos propietarios descubrieron durante la crisis financiera de 2008 que «menos es más». Nunca se sabe si la vida te puede dar una sorpresa, así que asegúrate de que sigues pudiendo hacer frente a las cuotas mensuales de la hipoteca. No olvides ceñirte a un presupuesto cuando empieces a buscar tu primera vivienda y deja siempre un pequeño margen para poder hacer frente a gastos imprevistos con flexibilidad.
Si te estás preguntando si es mejor alquilar o comprar una vivienda, asegúrate de hacer números para saber cuántos años tardarás en alcanzar el umbral de rentabilidad. Esto te ayudará a comparar el coste neto de ser propietario y el coste neto de alquilar. Básicamente, si al final sales ganando al ser propietario de una vivienda, ¡es el momento de dar el paso!
Utiliza nuestra calculadora de «alquilar o comprar».
Ten en cuenta el tiempo que piensas vivir en tu nueva vivienda. Si acabas mudándote antes de que tu vivienda se haya revalorizado o antes de alcanzar el umbral de rentabilidad, perderás dinero. Cuanto más tiempo vivas en tu nueva vivienda, más se compensarán los gastos de formalización y las comisiones de compra.
Cuando alguien habla de «reducir el tipo de interés», esto se consigue comprando puntos hipotecarios. Los puntos hipotecarios son puntos de descuento que puedes adquirir y que reducen el tipo de interés durante la vigencia de tu préstamo. Entonces, ¿merecen la pena los puntos hipotecarios? Si tienes pensado quedarte en tu nueva vivienda durante un tiempo, los puntos hipotecarios te permitirán ahorrar algo de dinero. Para calcular si los puntos hipotecarios te podrían beneficiar, solo tienes que dividir el importe total del préstamo entre 100 para determinar el coste de cada punto hipotecario. Cada punto debe pagarse en el momento del cierre, además de los gastos de cierre habituales. Es recomendable preguntar con antelación a tu entidad crediticia cuántos puntos hipotecarios aceptará para que puedas disfrutar de un tipo de interés mensual más bajo.
Si recientemente has recibido un impulso económico gracias a un aumento de sueldo, un nuevo trabajo o una herencia, plantéate destinar ese dinero a amortizar tu hipoteca más rápidamente. Asegúrate de que esos pagos se apliquen a la amortización del capital de la hipoteca; de esta forma, los fondos adicionales se destinarán a aumentar el patrimonio neto, no a pagar intereses.
Un propietario tiene la posibilidad de beneficiarse de numerosas desgravaciones fiscales. Para saber a cuáles tienes derecho, concierta una cita con un asesor fiscal para que te elabore un informe detallado.
Estas son algunas de las desgravaciones fiscales que podrías solicitar:
No todos los proyectos de mejora de la vivienda aumentarán el valor neto de tu casa. Por lo general, los proyectos pequeños, como cambiar la puerta de entrada o la del garaje, pueden aumentar el valor neto rápidamente y suponen un menor coste, lo que te ofrece el mejor retorno de la inversión. En el caso de otras mejoras o ampliaciones de la vivienda, conviene evaluar el posible retorno de la inversión, por ejemplo, si es mejor renovar la cocina o instalar una nueva piscina en el jardín trasero.
Hay muchas ocasiones en las que el mercado inmobiliario puede estar muy en auge y puedes beneficiarte de la venta de tu vivienda, maximizando los beneficios. La clave para maximizar este beneficio es no precipitarse a la hora de vender. La estabilidad financiera y la paciencia te permitirán esperar, comprar una nueva vivienda a un precio bajo y venderla a un precio más alto.
Para evitar pagar el impuesto sobre las plusvalías de una vivienda (es decir, quedarte con todo el dinero que obtengas de la venta), debes haber sido propietario y haber vivido en ella, como residencia principal, durante al menos dos a cinco años antes de la reventa. Ten en cuenta este plazo para maximizar los beneficios tras consultar la normativa sobre el impuesto sobre las plusvalías de tu estado.
Tu vivienda podría acabar revalorizándose muy por encima de su precio de compra, lo que te permitiría tener la jubilación asegurada. ¡Hay quien se jubila, se muda a una vivienda más pequeña y utiliza el capital inmobiliario obtenido para viajar! Otros alquilan su vivienda para generar una fuente de ingresos pasivos. ¡Nunca es demasiado pronto para empezar a pensar en la jubilación!
Para generar patrimonio, lo fundamental es gastar menos de lo que se gana. Cuando compres tu primera vivienda, hazlo pensando en el futuro. No puedes prever todos los contratiempos financieros que te deparará la vida, pero con unas cuantas pautas básicas, al menos podrás prever los gastos inevitables que conlleva la compra de una nueva vivienda.