Para empezar, te recomendamos encarecidamente que realices una auditoría energética de toda tu vivienda. Inspecciona minuciosamente los suelos, los techos, los sistemas de climatización, las ventanas y el exterior para detectar las zonas que necesitan más aislamiento y las rendijas por las que pueda escaparse el calor. Sellar y aislar las partes ineficientes de tu vivienda puede suponer un gasto inicial elevado, pero el ahorro que obtendrás compensará con creces ese gasto a largo plazo.
Además de la auditoría, hay muchas otras medidas sencillas que puedes tomar para mejorar la eficiencia energética de tu hogar. Aquí tienes una lista de sugerencias: